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Condenaron a 12 años a un exmilitar por la apropiación del nieto 128 y su hermano

Carlos Alberto Vega fue considerado partícipe necesario de la sustracción de Marcos Ramos y Elías Suleiman durante la última dictadura. “La restitución es un acto de reparación integral”, Indicó Abuelas.

Condenaron a 12 años a un exmilitar por la apropiación del nieto 128 y su hermano

Carlos Alberto Vega fue considerado partícipe necesario de la sustracción de Marcos Ramos y Elías Suleiman durante la última dictadura. “La restitución es un acto de reparación integral”, Indicó Abuelas.

El Tribunal Oral Federal de Tucumán condenó a 12 años de prisión e inhabilitación absoluta por el mismo período al excapitán de Inteligencia del Ejército Carlos Alberto Vega, al considerarlo partícipe necesario de la sustracción, retención y ocultamiento de Marcos Eduardo Ramos -el nieto recuperado número 128- y de su hermano Elías Ismael Suleiman. Los hechos ocurrieron durante la última dictadura cívico-militar y fueron considerados crímenes de lesa humanidad.

La sentencia fue dictada por unanimidad por los jueces Ana Carina Farías, María Cristina Giordano y Federico Bothamley. La Fiscalía y la querella de Abuelas de Plaza de Mayo habían solicitado 17 años de prisión, mientras que la defensa había pedido la absolución. Vega continuará bajo prisión domiciliaria y con monitoreo electrónico. Los fundamentos del fallo serán conocidos el próximo 26 de agosto.

La causa reconstruyó el secuestro de los hermanos ocurrido en 1976. Marcos tenía apenas cinco meses y Elías, ocho años. Ambos fueron trasladados a una vivienda de Tafí Viejo y posteriormente separados. Elías logró escapar y reencontrarse con su familia, mientras que Marcos permaneció apropiado y fue inscripto falsamente como hijo biológico de Víctor Lucio Sánchez, integrante civil del Destacamento de Inteligencia 142. Según la acusación, Vega había avalado el ingreso de Sánchez a esa estructura militar y tuvo una intervención necesaria en el circuito de apropiación.

Marcos recuperó su identidad en agosto de 2018, cuando un estudio genético confirmó su vínculo con su familia materna. En junio de este año, nuevos análisis del Banco Nacional de Datos Genéticos permitieron además establecer que era hijo de Pastor Dante Campos, quien permanece desaparecido. De esta manera, pudo reconstruir también su filiación paterna.

Desde Abuelas de Plaza de Mayo remarcaron el valor de la restitución como reparación frente al daño provocado por la apropiación. Durante el juicio, Manuel Gonçalves Granada, nieto restituido y secretario de la organización, relató que cuando conoció a Marcos presentaba un deterioro físico y emocional evidente, y sostuvo que su recuperación demuestra la importancia de encontrar a quienes fueron apropiados y restituirles su identidad.

“La restitución es un acto de reparación integral”, indicó Abuelas.

El tribunal también ordenó medidas de reparación integral para los hermanos, incluyendo el acceso a las indemnizaciones previstas por la legislación y la continuidad de los tratamientos psicológicos que necesiten. Además, remarcó la obligación permanente del Estado de garantizar la búsqueda de las personas apropiadas durante el terrorismo de Estado y de preservar las políticas públicas vinculadas con el derecho a la identidad.

 

Fuente: La Nueva Mañana

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