
La alimentación, clave fundamental para prevenir la demencia según expertos de Harvard
Un informe de The Lancet Commission revela que hasta el 45 % de los casos de deterioro cognitivo están vinculados a factores modificables, con la dieta como protagonista.
Investigaciones recientes respaldadas por la prestigiosa comisión médica The Lancet han puesto de manifiesto un dato revelador para la salud pública mundial: casi la mitad de los casos de demencia (hasta un 45 %) podrían prevenirse o retrasarse mediante el control de diversos factores del estilo de vida.
Entre los principales elementos de riesgo identificados se encuentran afecciones metabólicas y cardiovasculares metabólicas comunes, como los niveles elevados de colesterol, la diabetes tipo 2 y la hipertensión arterial. Aunque la predisposición genética continúa siendo un componente relevante, los especialistas enfatizan que las intervenciones cotidianas desempeñan un rol decisivo en la protección de la salud cerebral.
El papel de la nutrición en la salud cerebral
El Dr. Walter Willett, destacado profesor de epidemiología y nutrición en la Escuela de Salud Pública T.H. Chan de la Universidad de Harvard, señala que adoptar hábitos alimentarios saludables constituye una piedra angular en esta estrategia preventiva.
La fundamentación científica radica en la estrecha relación entre el sistema cardiovascular y el tejido cerebral: cualquier hábito que favorezca la fluidez sanguínea y mantenga en óptimas condiciones la red arterial repercute de manera directa en la preservación de las neuronas.
La dieta MIND: la combinación recomendada
Dentro de los patrones nutricionales evaluados, la llamada dieta MIND —un modelo híbrido que integra principios de la dieta mediterránea y el enfoque DASH— destaca por su efectividad para mitigar el deterioro cognitivo.
Este régimen prioriza el consumo diario y semanal de:
- Vegetales de hoja verde y hortalizas variadas: por su alto contenido de vitaminas y fibra.
- Frutos rojos: potentes antioxidantes clave para el cerebro.
- Cereales integrales y frutos secos: aportes constantes de energía y grasas esenciales.
- Aceite de oliva virgen extra: como fuente principal de lípidos saludables.
A su vez, propone restringir de forma significativa el consumo de carnes rojas, grasas saturadas y alimentos ultraprocesados.
Los compuestos antiinflamatorios y antioxidantes presentes en estos alimentos no procesados previenen el estrés celular y la acumulación de placas amiloides, procesos fuertemente asociados con patologías neurodegenerativas.
En conclusión, la evidencia científica subraya que la prevención del deterioro cognitivo no depende únicamente de desarrollos farmacológicos complejos, sino que encuentra una primera línea de defensa fundamental en las decisiones alimentarias cotidianas.
Fuente principal: Willmoth, H. (2026). This is the single best diet to help prevent dementia, according to a Harvard professor. BBC Science Focus Magazine.
Fuente: La Vida