
Bañuelos declaró en el juicio por el accidente de las Altas Cumbres y subrayó que Juan Uez se puso a disposición de Marina y Alexa
El contador Julio Bañuelos declaró este miércoles en los Tribunales de Villa Dolores, en el marco del juicio por el accidente ocurrido en las Altas Cumbres, y reconstruyó cómo tomó conocimiento del siniestro y cuál fue su intervención durante las horas posteriores.
Durante su testimonio, Bañuelos también se refirió a su vínculo con las personas involucradas en el hecho y aseguró que mantenía una relación de muchos años con Oscar González, además de conocer a la familia Bengoa y a Gustavo Álvarez.
“El concepto que tengo de la familia Bengoa es excelente. Alguna vez estuve en su casa porque las nenas tienen la misma edad de dos de mis hijas y eran compañeras en la escuela”, expresó.
Sobre González, señaló: “Compartimos el mismo espacio político durante muchos años, hemos tenido una muy buena relación durante años”.
También explicó que conocía a Gustavo Álvarez desde hacía tiempo debido a vínculos familiares: “En algún momento de la vida compartimos más porque su madre fue pareja de un primo hermano mío durante algunos años y eso hizo que frecuentáramos eventos familiares”.
Cómo se enteró del accidente
Bañuelos relató que el día del siniestro se encontraba en su domicilio de Mina Clavero cuando un familiar le avisó que había escuchado por radio que Oscar González había sufrido un accidente.
Según explicó, decidió trasladarse inmediatamente al hospital de Mina Clavero para conocer el estado de salud del entonces legislador.
“Quien me avisa del accidente no me explica cómo había sido ni la gravedad. González estaba en el hospital, en una salita muy pequeña, estaba con su pareja. Le pregunté cómo estaba y me dijo que estaba golpeado pero bien”, recordó.
En ese momento, Bañuelos aseguró que le preguntó a González qué había ocurrido, pero recibió como respuesta que no recordaba lo sucedido.
“Esa fue la última vez que lo vi hasta el día de hoy”, afirmó durante su declaración.
La atención de las jóvenes y la posibilidad de trasladarlas
El contador relató que, mientras permanecía en el hospital, se encontró con una de las médicas que participaba de la atención de las jóvenes heridas en el accidente.
Según su testimonio, la profesional le preguntó si podía quedarse para colaborar ante la posibilidad de alguna derivación y le planteó la necesidad de gestionar helicópteros sanitarios.
Bañuelos explicó que se comunicó entonces con el doctor Julián López para consultar sobre la posibilidad de disponer de aeronaves.
“Me pidió unos minutos para averiguar la posibilidad de conseguir helicópteros y me dijo que había hablado con el secretario general de la Gobernación y que se podían conseguir los helicópteros”.
Sin embargo, explicó que la respuesta fue que la preparación de las aeronaves, las tripulaciones y la adaptación de los equipos demandaría más de dos horas.
“Le transmito esto a la doctora y me dijo que no, que había que trasladarlas ya”, relató.
Ante esa situación, Bañuelos señaló que finalmente se optó por avanzar con el traslado terrestre y que se organizó un cordón sanitario en la ciudad de Córdoba para facilitar el ingreso de las jóvenes y acelerar su atención médica.
La comunicación con el hospital de Villa Dolores
Durante su declaración, Bañuelos también mencionó que posteriormente se comunicó con el doctor Juan Uez, por entonces director del Hospital Villa Dolores.
Según relató, Uez le manifestó que desconocía el grado de gravedad de los pacientes que se encontraban en Mina Clavero y explicó que el hospital de Villa Dolores contaba con un equipo de cirugía, y que si era necesario podía contar con otro equipo de cirujanos para atender a Alexa y Marina.
Bañuelos sostuvo que desde el hospital de Mina Clavero le indicaron que las jóvenes se encontraban en una situación de gravedad y que debían ser trasladadas a Córdoba.
Cuándo supo quiénes eran las jóvenes
Bañuelos explicó que permaneció un tiempo más en el hospital y luego se retiró. En ese momento todavía no conocía la identidad de las jóvenes heridas.
“Más tarde me enteré de quiénes eran las chicas porque en el hospital me informaron el apellido de la señora que había muerto, pero yo las conocía por el apellido del papá”.
Finalmente, relató que horas después recibió un mensaje de voz de Gustavo Álvarez, en el que le comunicaba, de manera muy fuerte, que una de las jóvenes accidentadas era su hija.
De esta manera, el testimonio de Bañuelos estuvo centrado en reconstruir las primeras horas posteriores al accidente, su llegada al hospital de Mina Clavero y las gestiones que realizó ante la posibilidad de trasladar a las jóvenes heridas a la ciudad de Córdoba.