
Un estudio que utiliza abogados de IA "ganó" un caso judicial en el Reino Unido
El caso llamó la atención porque gran parte del trabajo previo al litigio fue realizado por sistemas de inteligencia artificial.
Un caso judicial en Reino Unido volvió a poner en debate el alcance de la inteligencia artificial en el mundo del derecho. Un bufete británico que emplea IA para elaborar demandas obtuvo una victoria en tribunales con la asistencia de Garfield AI, una firma que en 2025 recibió autorización de la Solicitors Regulation Authority (SRA), el organismo que regula la profesión jurídica en Inglaterra y Gales.
El caso llamó la atención porque gran parte del trabajo previo al litigio fue realizado por sistemas de inteligencia artificial. La herramienta intervino en la preparación de la documentación, la organización del material probatorio, la elaboración de escritos y la redacción de declaraciones de testigos.
La demanda había sido iniciada por Tamires Camal Taquidir, una trabajadora independiente que reclamaba el pago de honorarios adeudados. El proceso terminó con una sentencia favorable por 7.000 libras esterlinas.
Sin embargo, la audiencia oral no estuvo a cargo de la inteligencia artificial, sino de un abogado humano, que presentó los argumentos ante el tribunal. Ese punto fue central para la abogada, escritora y docente Cynthia Castro, quien en diálogo con Cadena 3 advirtió sobre los límites legales y éticos de estas herramientas. "Debemos decir que la IA no ganó un juicio. Quien ganó el juicio es el abogado que utilizó la IA como herramienta de trabajo", explicó Castro.
La especialista marcó que esa distinción es clave para no sobredimensionar el antecedente. Según sostuvo, la inteligencia artificial puede ser útil para reducir tiempos, disminuir costos o asistir en la redacción de demandas, pero no puede sustituir el razonamiento jurídico ni la responsabilidad profesional del abogado.
"Una cosa es que se utilice esa herramienta para reducir tiempos o disminuir costos, quizás para mejorar la redacción de demandas. Pero lo que no se puede hacer, y lo que no se pudo hacer en el Reino Unido, es que las audiencias sean desarrolladas al 100% por inteligencia artificial", señaló.
Castro remarcó que, aun en este caso considerado novedoso, la estrategia judicial y la defensa oral continuaron en manos humanas. "Tenía que estar el abogado y la decisión de cómo se llevaba adelante la estrategia judicial la hizo el abogado", indicó.
En relación con Argentina, la abogada sostuvo que el uso de inteligencia artificial no puede reemplazar funciones esenciales del ejercicio profesional ni intervenir en la valoración de pruebas como si se tratara de un operador jurídico autónomo. "No está reemplazando el razonamiento jurídico la inteligencia artificial, mucho menos una valoración probatoria", afirmó.
También advirtió que delegar en un sistema automatizado la interpretación de principios constitucionales implicaría un riesgo ético, porque se trata de una tarea inherente al abogado y a su responsabilidad profesional. "No puede pensar la inteligencia artificial por el abogado. Lo que tiene que ver con qué clase de ejercicio le damos a la profesión es ahí donde entra la parte ética", concluyó.
El antecedente de Garfield AI muestra el avance de la tecnología en la práctica jurídica, pero también expone una discusión de fondo: hasta dónde puede llegar la asistencia de la inteligencia artificial sin afectar garantías, responsabilidades profesionales y decisiones que deben seguir bajo control humano.
Fuente: Cadena 3