
Promueven la erradicación manual de especies exóticas invasoras en la provincia de Córdoba
La propuesta de investigadores de la Fundación Ambiente Argentino consiste en evitar la propagación de plantas que compiten con la vegetación nativa.
La Nueva Mañana dialogó con integrantes de la Fundación, los biólogos Luis Auyeros, Constanza Román, Milena Bertello, Tamara Maggioni y Lourdes Auyeros, acerca de los “invasores silenciosos”, como ellos los llaman, entre los que se encuentra la mora, investigación que centran en la Estancia Yucat, predio ubicado en Tío Pujio.
“Estas especies invasoras compiten con la vegetación nativa por recursos clave como el espacio, la luz, el agua y los nutrientes. Su presencia modifica el microclima, altera los ciclos de nutrientes del suelo y afecta directamente a la fauna local, que depende de las plantas nativas para su alimentación, refugio y reproducción”, comentaron.
La mora es un árbol pequeño que se ha sido introducido como planta ornamental o por sus frutos y su copa se desarrolla proyectando una sombra densa, lo que impide el desarrollo de otras especies vegetales.
Asimismo, si se corta tiene alta capacidad de regenerarse desde las raíces o tocones, ya que cuando crece resulta difícil de sacar e impide la regeneración del bosque nativo, por lo que aconsejan quitar las plantas de moras manualmente antes de su crecimiento.
En Yucat aproximadamente un 20% de la estancia ha sido copada por especies exóticas invasoras.
El caso de la mora invasora
LNM -Entonces, ¿cómo se puede prevenir la invasión de las moras?
Ambiente Argentino -Nuestro lema es “Prevenir para no lamentar”, pues al igual de lo que ocurre con otras especies invasoras de rápido crecimiento, la clave para controlar de forma efectiva y económica a la mora (Morus spp.) es prevenir nuevas introducciones o iniciar acciones de manejo cuando las poblaciones aún son pequeñas y localizadas.
Por otra parte, el éxito invasor de la mora se debe a una combinación de tres factores principales: la alta capacidad reproductiva, por lo que puede propagarse fácilmente tanto por semillas como por brotes de raíz.
En tanto, la gran adaptabilidad ecológica lleva a la planta a tolerar una variedad amplia de suelos y condiciones climáticas.
Y, por último, tiene escasos enemigos naturales fuera de su área nativa, lo que le permite crecer sin control en muchos entornos, además de su reproducción sexual por semillas dispersadas por aves, la mora también se propaga de forma vegetativa, lo que dificulta su erradicación una vez establecida.
“Una vez que forma matorrales densos, desplaza a la vegetación nativa y altera el ecosistema local, es difícil su erradicación. Sin embargo, si se detecta a tiempo, hay un alto potencial para lograr un control efectivo con métodos mecánicos, químicos o combinados”, sostienen desde Fundación Ambiente Argentino.
¿El bosque puede regenerarse solo?
Aunque se ha estudiado ampliamente el impacto de las especies invasoras, aún se conoce muy poco sobre la capacidad de regeneración natural del bosque nativo cuando se trata de la especie invasora Morus spp.
“Basados en la hipótesis de que el bosque puede regenerarse por sí solo si se elimina la competencia de especies exóticas -como la mora-, proponemos su remoción manual en combinación con la instalación de cuadratas de 4 x 4 metros para excluir la presión del ganado. Esto nos permitirá observar cómo avanza la sucesión natural de la flora nativa en ausencia de estas amenazas”, completan los especialistas.
Además, la biomasa de mora extraída será destinada a un proyecto piloto de leña social orientado a comunidades vecinas sin acceso a red de gas natural, promoviendo así una alternativa energética local y sustentable.
Posibles mecanismos de control
Los mecanismos para controlar la expansión de la mora en áreas extensas “incluye el control mecánico, como ya dijimos, que consiste en el corte repetido y la extracción manual que pueden funcionar en focos pequeños, pero requieren mucho esfuerzo”, añadieron.
Por otro lado, el control químico refiere al uso de algunos herbicidas que pueden ser efectivos, “pero su uso implica riesgos para la fauna, los polinizadores y el ecosistema en general. Por lo cual, se recomienda evitar estos métodos salvo en casos muy puntuales y controlados. Y el control biológico, a través del cual se están investigando agentes naturales (como insectos u hongos) que afecten solo a la mora. Este enfoque tiene potencial para un manejo más sostenible y de menor impacto ambiental”, admiten los investigadores.
Desde la Fundación Ambiente Argentino apuestan por la búsqueda de nuevos enfoques que logren trascender el alcance y las limitaciones que implican la aplicación de cualquiera de estos métodos tradicionales.
Para finalizar, el equipo de trabajo se pregunta si “existirá alguna estrategia que nos permita controlar una población ya establecida de mora sin dañar el ecosistema y, al mismo tiempo, generar beneficios adicionales para las poblaciones locales”.
Fuente: La Nueva Mañana de Córdoba