
POCHO: En Buena Vista, una maestra y una alumna sostienen todos los días el derecho a la educación
La Escuela Pío Zárate, ubicada en el paraje Buena Vista, en el departamento Pocho y a más de 120 kilómetros al noroeste de la ciudad de Córdoba, representa una de las realidades más particulares de la educación rural.
Actualmente cuenta con una sola estudiante, Andrea, de 10 años, quien cursa quinto grado junto a su única docente, Fanny Correa.
En diálogo con Radio Verdad, la maestra contó cómo es el día a día en una escuela donde el compromiso por enseñar y aprender supera las dificultades que impone la distancia.
"El lugar es solitario, pero es espectacular, con una vista impresionante. La jornada comienza a las 9:30 y termina a las 14:30. La alumna viene siempre, no la para nada", destacó.
El esfuerzo de ambas para llegar a la escuela es una muestra de la realidad que viven muchas comunidades rurales. Andrea recorre 15 kilómetros diarios, mientras que su docente viaja más de 40 kilómetros desde Salsacate por caminos rurales para dictar clases.
"Andrea recorre 15 kilómetros todos los días. A veces viene a caballo y otras la traen sus papás en moto. Yo tengo más de 40 kilómetros desde Salsacate hasta la escuela, por un camino rural", relató Correa.
Un proyecto innovador: una huerta hidropónica
Ante las dificultades para desarrollar una huerta tradicional debido a la presencia de animales silvestres y la escasez de agua, la institución decidió apostar por un sistema de hidroponía.
"El proyecto surgió porque queríamos hacer una huerta, pero en el lugar es difícil por el contexto donde estamos. Las vizcachas entraban al predio y no podíamos mantener una huerta en tierra. Por eso nació la idea de cultivar las plantas en agua", explicó la docente.
Además, señaló que el sistema permite optimizar el uso del recurso hídrico.
"Se nos está dando muy bien y nos permite ahorrar agua, algo muy importante porque nos abastecemos de una vertiente y resulta muy difícil regar una huerta tradicional."
El proyecto comenzó utilizando los materiales disponibles en la escuela y elementos reciclados, aunque el objetivo era construir un invernadero para mejorar la producción.
"Empezamos con las cosas que teníamos en la escuela y usando material reciclado, pero necesitábamos un invernadero para tener una mejor producción de alimentos", comentó.
La docente destacó que ese sueño pudo concretarse gracias al apoyo del Gobierno provincial.
"El gobernador Martín Llaryora nos proporcionó la ayuda económica para poder hacer el invernadero."
El desafío de sostener la matrícula
Correa también se refirió a la situación demográfica que atraviesa la zona y cómo esto impactó en la matrícula escolar.
"La escuela siempre tuvo bastante matrícula, pero la gente joven empezó a emigrar y fue quedando la gente mayor. Por eso ahora solo tenemos una estudiante."
La docente reconoció que existe preocupación por el futuro del establecimiento, ya que si el próximo año no hubiera alumnos podría evaluarse su cierre. Sin embargo, llevó tranquilidad al señalar que ya hay expectativas de crecimiento.
"Por lo pronto hay dos nenes que van a ingresar el año que viene a la sala de 4", afirmó, una noticia que renueva las esperanzas de mantener abierta una institución que, pese a la distancia y las dificultades, continúa garantizando el derecho a la educación en uno de los rincones más alejados de la provincia.