
Pirotecnia en Villa Dolores: A pesar de la prohibición, hubo un "montón" y exigen "pirotecnia cero"
Paula Ducasse, referente de la ONG SINDÉRESIS, dialogó con Radio Verdad y realizó un fuerte llamado a la responsabilidad ciudadana ante el uso de pirotecnia sonora.
Paula Ducasse, referente de la ONG SINDÉRESIS, dialogó con Radio Verdad y realizó un fuerte llamado a la responsabilidad ciudadana ante el uso de pirotecnia sonora durante las celebraciones de fin de año, que lamentablemente "se registró que se tiró un montón".
A pesar de que en Villa Dolores rige una ordenanza que prohíbe la pirotecnia sonora, la falta de control resultó en un uso masivo. "No sé cómo hay que hacer para que se cumpla la ordenanza", declaró Ducasse, y enfatizó la necesidad de "tomar medidas de pirotecnia cero".
La referente de SINDÉRESIS subrayó que la preocupación no se limita a los animales, sino que es una "cuestión social". "Hay niños con autismo, ancianos, y no se trata de prohibir sino de entender", explicó, señalando que si bien la pirotecnia siempre existió, como sociedad se ha "evolucionado" al comprender el daño que provoca.
“En Villa Dolores rige una ordenanza que prohíbe la pirotecnia sonora pero no controlan y hubo mucha pirotecnia y muchos animales perdidos y asustados y no es solo por los animales es una cuestión social porque hay niños con autismo, ancianos, y no se trata de prohibir sino de entender y si bien siempre existió la pirotecnia ahora entendemos el daño y debemos comprender que evolucionamos como sociedad entendiendo el daño que esto provoca.”
Siguió, “El animal huye porque no entiende lo que pasa, les duele el oído, se les dilatan las pupilas, sufren taquicardias, es una situación de pánico que a veces escapa al cuidador. Este año se tiró mucha pirotécnica y no se como hay que hacer para que se cumpla la ordenanza, tiene que tomar medidas de pirotecnia cero.”
Graves efectos en humanos y animales
Los estallidos de pirotecnia superan los 120 decibelios, un nivel perjudicial para el sistema auditivo. Las consecuencias son graves y diversas:
- Animales: El oído de perros y gatos es mucho más sensible. Los estallidos les provocan pánico, taquicardia, desorientación y temblores. "El animal huye porque no entiende lo que pasa, les duele el oído, se les dilatan las pupilas, sufren taquicardias, es una situación de pánico que a veces escapa al cuidador", detalló Ducasse. Muchos huyen por miedo, sufriendo accidentes o, en casos extremos, pueden morir por paros cardíacos.
- Niños con Autismo (TEA): Para quienes tienen hipersensibilidad auditiva, los ruidos fuertes se perciben como una agresión física, desencadenando crisis de llanto, ansiedad severa y, en ocasiones, episodios de autolesión.
- Adultos mayores: En personas con enfermedades cardíacas o demencia (como el Alzheimer), el estrés intenso, la desorientación y los picos de presión arterial aumentan significativamente el riesgo de incidentes cardiovasculares.
Como alternativa para reducir estos riesgos, se recomienda el uso de pirotecnia lumínica sin estruendo, además de consultar guías de cuidado de agrupaciones de protección animal o la Sociedad Argentina de Pediatría.