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El salario mínimo perdió más del 40% de su poder de compra durante la gestión Milei

Un informe de la CTA de los Trabajadores advirtió que el haber básico apenas cubre la mitad de la canasta alimentaria de una familia tipo. Hace diez años una hora de trabajo alcanzaba para comprar un kilo de pan; hoy se necesitan dos horas y media.

El salario mínimo perdió más del 40% de su poder de compra durante la gestión Milei

Un informe de la CTA de los Trabajadores advirtió que el haber básico apenas cubre la mitad de la canasta alimentaria de una familia tipo. Hace diez años una hora de trabajo alcanzaba para comprar un kilo de pan; hoy se necesitan dos horas y media.

La corrosión de los ingresos durante la gestión de Javier Milei continúa siendo uno de los principales focos de preocupación para sindicatos, jubilados y organizaciones sociales.

Los distintos estudios elaborados a partir de estadísticas oficiales coinciden en señalar que tanto los trabajadores en actividad como quienes dependen de prestaciones vinculadas al Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM) o de las jubilaciones mínimas sufren un deterioro de su poder adquisitivo.

"El salario mínimo perdió más del 40% de poder de compra durante el actual gobierno", señalaron a BAE Negocios desde el Centro de Investigación y Formación de la República Argentina (CIFRA), de la CTA de los Trabajadores.

El informe, elaborado por los investigadores Mariana González y Oscar Geffner, sostiene que el fuerte impacto inflacionario de los primeros meses de la actual administración provocó un retroceso cercano al 30% que nunca logró recuperarse y desde entonces, el salario mínimo continúa registrando caídas reales de manera casi ininterrumpida.

Actualmente, el SMVM asciende a $372.400, mientras que, según los últimos datos oficiales, un adulto necesitó $495.622 mensuales para no ser considerado pobre. Desde CIFRA remarcaron que, si el salario mínimo hubiese acompañado la evolución de la inflación desde 2015 sin perder capacidad de compra, hoy debería ser de $955.000.

El estudio también cuestiona el funcionamiento del Consejo Nacional del Salario. Según sus autores, la falta de acuerdos entre empresarios y representantes sindicales derivó en que todos los incrementos fueran definidos por laudo de la Secretaría de Trabajo, con porcentajes más cercanos a las propuestas empresariales que a los reclamos sindicales.

"Las convocatorias fueron cada vez más espaciadas, dejando largos períodos sin actualizaciones, mientras la inflación continúa por encima del 30% anual", advirtieron. Para el centro de estudios, la instancia tripartita, donde se define el monto de este haber, "ha quedado desdibujada y vaciada de contenido", situación que también se refleja en la modalidad exclusivamente virtual de sus reuniones.

El documento ubica además el deterioro del salario mínimo en perspectiva histórica. Si bien recuerda las pérdidas registradas durante la crisis del final del gobierno de Mauricio Macri y la pandemia de 2020, sostiene que el retroceso se profundizó desde diciembre de 2023. En términos reales, el poder de compra del SMVM es hoy un 60% inferior al de 2015 y se ubica incluso 20% por debajo de los niveles de la década de 1990.

"La cuenta se hace cero..." 

 Una de las formas más gráficas de medir esa pérdida de capacidad adquisitiva es comparar el salario con productos de consumo cotidiano.

Hace diez años, una hora de trabajo remunerada con el SMVM alcanzaba para comprar un kilo de pan. Hoy, con un valor horario de $1.839, hacen falta dos horas y media para adquirir el mismo producto.

La diferencia resulta todavía más pronunciada en otros alimentos esenciales. En el caso de la carne picada, se pasó de necesitar dos horas de trabajo en 2016 a casi seis horas en la actualidad. Esa comparación ha sido utilizada en reiteradas oportunidades por el secretario general de la CTA de los Trabajadores, Hugo Yasky, y otros dirigentes sindicales.

El informe agrega que la desvalorización del salario también puede observarse en el costo del transporte público. Mientras que en 2016 un viaje de ida y vuelta en subte equivalía a 15 minutos de trabajo remunerado con el SMVM, actualmente demanda 1 hora y 41 minutos.

La misma tendencia aparece al comparar el salario mínimo con las canastas oficiales. En junio, la canasta básica alimentaria para una familia tipo alcanzó los $690.000, por lo que apenas cubrió algo más de la mitad de ese monto. Para superar la línea de pobreza, fijada en $1.500.000, fueron necesarios más de cuatro salarios mínimos.

Otro indicador revela la pérdida de relevancia del SMVM como referencia del mercado laboral. En junio de 2016 representaba el 37,2% del salario promedio registrado del sector privado. Actualmente equivale apenas al 16,6%, porcentaje que refleja tanto la caída del haber mínimo como el deterioro general de los ingresos laborales.

"Hacer bailar esas monedas, hasta borrar sus fechas" 

 El SMVM mantiene una incidencia directa sobre múltiples prestaciones sociales y previsionales. Su monto impacta en el Seguro por Desempleo, en el cálculo del 82% móvil del beneficio jubilatorio con 30 años de aportes efectivos sin moratoria, en el límite de ingresos familiares para acceder a becas educativas como el Programa Progresar y en distintos ítems de asistencia social que utilizan el SMVM como parámetro para situaciones de vulnerabilidad económica.

 

Por esa razón, concluyen desde CIFRA, la pérdida de poder adquisitivo del haber básico trasciende a quienes lo perciben de manera directa y termina afectando también a jubilados, desocupados, estudiantes y beneficiarios de políticas sociales. En ese escenario, el SMVM dejó de cumplir una de sus funciones esenciales: actuar como un verdadero piso de protección para los ingresos y una referencia efectiva para el conjunto del mercado laboral.

 

 

Fuente: BAE NEGOCIOS
 

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