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EL DR. MEDARDO ÁVILA ADVIERTE SOBRE EL IMPACTO DEL GLIFOSATO Y CONFIRMA SU PRESENCIA EN EL CONSUMO COTIDIANO

En comunicación con Radio Verdad, el Dr. Medardo Ávila, referente de la red de Médicos de Pueblos Fumigados, analizó en profundidad el panorama actual sobre el uso del glifosato en el país, cuestionando los controles sanitarios vigentes y detallando los graves riesgos que esta sustancia representa para la salud humana.

EL DR. MEDARDO ÁVILA ADVIERTE SOBRE EL IMPACTO DEL GLIFOSATO Y CONFIRMA SU PRESENCIA EN EL CONSUMO COTIDIANO

En comunicación con Radio Verdad, el Dr. Medardo Ávila, referente de la red de Médicos de Pueblos Fumigados, analizó en profundidad el panorama actual sobre el uso del glifosato en el país, cuestionando los controles sanitarios vigentes y detallando los graves riesgos que esta sustancia representa para la salud humana.

Durante el diálogo, el especialista se refirió a la presencia de este agroquímico en productos de consumo masivo, explicando cómo llega a contaminar elementos tan cotidianos como la yerba mate: “Se usa para desmalezar en vez de hacer el desmalezamiento con una azada o con una desmalezadora mecánica,  cuando le aplicas glifosato abajo al hierbal, se evapora una cantidad que queda en las hojas, si bien no va a dañar a la planta, eso que queda en las hojas hace que después lo podamos detectar en el mate”. Asimismo, añadió que tras estudios realizados en paquetes comerciales, “se encontró en prácticamente todos la presencia de glifosato”.

Sustancias cancerígenas y daño genético

Consultado sobre la toxicidad del compuesto, el médico fue categórico al señalar que se trata de un elemento de extrema peligrosidad para el organismo: “El glifosato es una sustancia cancerígena, entonces, las recomendaciones a nivel toxicología es que las sustancias cancerígenas no tienen un nivel de seguridad, las sustancias cancerígenas producen daño independientemente de la dosis”.

En la misma línea, advirtió sobre las alteraciones a nivel celular: “El glifosato produce una toxicidad a nivel genético, o sea que rompe las cadenas de ADN, generando mutación de las células. Estas células mutantes son las que si no son eliminadas o no es reparado el ADN se convierten en cáncer”.

El especialista también alertó sobre el impacto directo en las tasas de natalidad de las poblaciones fumigadas: “Nosotros vemos en los pueblos que están expuestos a las fumigaciones, al glifosato en particular, que hay el doble o el triple de las cantidades de niños que nacen con malformaciones. Normalmente, solamente el 2% de los embarazos genera un niño con malformación, pero en los pueblos vemos hasta el 6%”, subrayando que “eso no tendría que haber pasado si no fuera que el vecino te está fumigando”.

Cuestionamientos al control estatal y la industria

Respecto a la falta de regulaciones efectivas a nivel nacional, Ávila apuntó directamente contra el rol de los organismos oficiales: “A nivel nacional esto depende del Senasa. Nosotros le hemos planteado muchas veces, lo hemos intimado a que abra una nueva evaluación del riesgo de glifosato, y el Senasa obviamente se niega a hacerlo y sigue justificando la autorización, en base a la actitud que tiene como seres de las organizaciones de control en Estados Unidos”.

Además, cuestionó que las autorizaciones se basen en datos corporativos: “Las áreas de evaluación de riesgo hacen la evaluación de riesgo sobre la base de la información supuestamente científica que le da la industria que la fábrica, o sea, sobre la base de sus propias investigaciones y no sobre las investigaciones de las universidades y del resto del mundo”.

El rol de los municipios y el antecedente de Monte Maíz

Ante la inacción de los organismos nacionales y provinciales, el referente destacó el poder de decisión de las comunidades locales a través de sus gobiernos de cercanía: “A nivel de los municipios se han tomado muchas medidas de protección. Hay 400 pueblos en Argentina que han tomado medidas así en sus municipios, sus Concejos Deliberantes han tomado medidas para proteger a su población, y son efectivas esas medidas”.

Finalmente, recordó experiencias de resistencia y debate democrático como la vivida en Córdoba: “El de Monte Maíz fue un debate amplio, horizontal, democrático donde participaron todos los interesados, incluso los fumigadores, y se definió un área de no aplicación y el ambiente de Monte Maíz mejoró mucho, ya no se sentía tanta toxicidad y ya no hay tantas enfermedades como la que nosotros detectamos”.

 

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