
Brecha Salarial en Córdoba: Mujeres Profesionales Ganan Hasta un 32% Menos que los Hombres, Pese a Mayor Formación
Un informe de FEPUC revela que la presencia mayoritaria de mujeres con estudios universitarios no se traduce en igualdad de ingresos en el mercado laboral.
Factores como el cuidado, la "pobreza de tiempo" y la precarización laboral profundizan la desigualdad.
La Federación de Entidades Profesionales Universitarias de Córdoba (FEPUC) encendió las alarmas con la presentación de su informe "El espejismo de la igualdad profesional", que saca a la luz la persistente y considerable brecha salarial de género entre profesionales con educación superior en la provincia. Los datos son contundentes: las mujeres profesionales perciben ingresos en promedio hasta un 32% menores que sus pares varones, a pesar de ser mayoría en el ámbito universitario.
El estudio, presentado en el marco del Día Internacional de la Mujer, muestra una paradoja alarmante. Según el Censo 2022 y el propio informe de FEPUC, las mujeres no solo son mayoría entre quienes cuentan con título universitario (59% en Córdoba), sino que además exhiben un alto nivel de formación, con solo dos de cada diez profesionales sin estudios de posgrado.
Sin embargo, esta superioridad formativa no se refleja en los bolsillos. "Siempre partimos del imaginario de que la educación superior puede ser un gran igualador social. Pero parece que desde el punto de largada no salimos con las mismas posibilidades”, explicó Liliana Barbero, directora del Observatorio de Profesionales de FEPUC.
La desigualdad en cifras
Las diferencias de ingresos son marcadas. El informe detalla que ocho de cada diez mujeres profesionales ganan menos de dos millones de pesos. En el extremo superior, entre quienes superan los seis millones de pesos mensuales, la desigualdad se dispara, registrándose una relación de cinco varones por cada mujer.
Esta tendencia se alinea con los datos nacionales del INDEC, que detectan que la brecha salarial entre profesionales con educación superior se mantiene cerca del 30% desde 2011.
El peso invisible del cuidado y la "pobreza de tiempo"
El informe de FEPUC identifica factores estructurales que explican esta disparidad, siendo la organización social del cuidado uno de los principales. El mercado laboral, que "premia la disponibilidad total de tiempo para trabajar", choca con la realidad de las mujeres, sobre quienes sigue recayendo mayoritariamente la responsabilidad del cuidado.
Esto se traduce en lo que el estudio denomina "pobreza de tiempo": solo el 36% de las profesionales trabaja más de diez horas diarias, un porcentaje significativamente menor al 50% de los varones. Esta falta de disponibilidad impacta directamente en la posibilidad de ascensos y mejores salarios. Incluso las profesionales que son sostén de hogar perciben en promedio un 28% menos que los varones en la misma situación.
Precarización y ámbito laboral
Otro factor determinante es la modalidad de contratación. Casi el 29% de las profesionales ingresan al mercado bajo la figura de monotributo, lo que, según Barbero, implica menor estabilidad y menos derechos laborales, como la ausencia de licencias por maternidad o enfermedad.
La brecha también varía según el ámbito. En el sector público, con mayor regulación, la diferencia salarial ronda el 22%. Sin embargo, en el sector privado, con condiciones más flexibles, la brecha puede escalar hasta el 39%.
A esto se suma la disparidad en el acceso a cargos jerárquicos. Los varones concentran la presencia en puestos de dirección o conducción, mientras que las mujeres suelen ocupar roles de coordinación o jefatura intermedia.
Necesidad de políticas con perspectiva de género
Para la directora del Observatorio, los datos reflejan una necesidad urgente de repensar las políticas laborales desde una perspectiva de género. “Hay que empezar a pensar el cuidado como una responsabilidad colectiva y no individual. Eso es fundamental para que las mujeres puedan participar en igualdad de condiciones en el mercado laboral”, sostuvo Barbero.
El informe concluye planteando la necesidad de implementar políticas que incluyan licencias parentales más amplias, sistemas de cuidado accesibles y regulaciones laborales que combatan la precarización, especialmente crucial en los primeros años de inserción profesional de las mujeres.