
Alarma en el bolsillo: Morosidad récord castiga a las familias argentinas
La mora de los hogares supera el 11% y se dispara 16 meses seguidos, impulsada por la crisis del ingreso y el encarecimiento del crédito.
La salud financiera de los hogares argentinos atraviesa un momento crítico. Según el último informe del Banco Central de la República Argentina (BCRA), la morosidad de las familias en el sistema financiero alcanzó un nivel récord del 11,2% en febrero, tras 16 meses consecutivos de deterioro.
Este dramático incremento, que contrasta con el 2,9% registrado en febrero de 2025, evidencia un marcado deterioro en la capacidad de pago de los hogares, atrapados entre la caída del ingreso real y un acceso al crédito cada vez más restrictivo.
Préstamos personales y tarjetas, el foco rojo
El informe del BCRA detalla que el segmento de préstamos personales es el más afectado, con una morosidad que trepó al 13,8%. Le siguen de cerca las tarjetas de crédito, con un alarmante 11,6% de irregularidad. Incluso los créditos prendarios (6,8%) y, de forma creciente, los hipotecarios (1,4%) muestran un aumento en sus niveles de falta de pago.
En términos generales, el ratio de irregularidad del crédito al sector privado se ubicó en 6,7%, casi quintuplicando la cifra de un año atrás.
Endurecimiento crediticio y caída del consumo
El panorama se completa con un sistema financiero que, si bien mantiene niveles de cobertura elevados, endurece las condiciones crediticias. El BCRA señala que el leve aumento de la exposición al crédito privado de los bancos se debe más a factores nominales (vinculados a la devaluación) que a una expansión real del financiamiento.
En paralelo, la demanda de crédito se desploma tanto en empresas como en hogares. Este escenario impacta directamente en el consumo masivo, que si bien muestra leves mejoras mensuales, continúa en terreno negativo en la comparación interanual.
Especialistas advierten que la leve reactivación observada en algunos sectores como el automotor o el turismo se sostuvo, en parte, con financiamiento, lo que podría estar alimentando la actual espiral de morosidad. La tendencia de deterioro en la calidad de la cartera crediticia podría extenderse si no se revierte la crisis en la capacidad de pago de las familias.